Por Amor al Arte

La nueva propuesta de Neil LaBute («Posesión», «Persiguiendo a Betty», «Amigos y vecinos») está producida y protagonizada por Rachel Weisz («La momia, Enemigo a las puertas») a la que acompañan Paul Rudd («200 cigarrillos», «Fuera de onda») y Gretchen Mol («Nivel 13″, «Celebrity»).

La película tiene varios puntos interesantes, como contar solo con cuatro personajes, con buenos actores, con una historia que tras verla entera y reflexionar un poco, hace que mejore la experiencia de haberla visto y con algún detalle más pero aun así no merece el aprobado o siendo muy benevolentes, un aprobado muy justito. Y digo todo esto por lo siguiente: el inicio de la película nos presenta a Rachel Weisz, una «artista» que está en un museo saltándose las normas y que pretende pintar una escultura. A su vez está Paul Rudd, trabajador del museo, el cual intenta que Rachel no haga nada raro. Se conocen, se gustan y empiezan a salir juntos. Rachel domina a Paul haciendo que cambie su aspecto y transformando también su actitud. Para ver ese cambio, el director y guionista nos presenta a Paul Rudd como el típico tímido, que no sabe que decir a la chica, que no sabe como comportarse, o lo que es lo mismo, cae en el tópico. Y al caer en el tópico, las situaciones y diálogos a los que el espectador tiene que asistir son bastante insufribles. Como decía anteriormente, un punto a favor es que cuenta con buenos actores, pero si no tienen un guión que tenga buenos personajes o si no se les dirige como debería pues ya no hay garantía, con esto no digo que todos estén mal, porque Gretchen Mol hace una buena actuación, pero los papeles de los protagonistas no son para destacar.

La película se hace lenta, y entiendo que hay que ver una transformación del personaje, su distanciamiento con sus amigos, la relación y la personalidad de la novia etc pero podrían haber buscado otro modo de hacerlo más ameno e interesante, porque muchas situaciones se me hacían claros guiones, me explico, yo que suelo escribir, notaba o me veía a mi mismo escribiendo esas secuencias, no notaba la naturalidad, sino que me llevaba al estado del escritor creando la secuencia.

El punto más interesante es la reflexión que se crea en la parte final, y que no voy a desvelar para los que quieran verla. También me queda decir que las canciones corren a cargo de Elvis Costello.

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