Critica de «Anvil: el sueño de una banda de rock»

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Anvil: el sueño de una banda de rock

Sin lugar a dudas estamos ante uno de los mejores documentales de los últimos años.  Básicamente suscribo el testimonio de Michael Moore y de muchos críticos y revistas especializadas. «Anvil: el sueño de una banda de rock» es simplemente una joya. Un viaje a través de las ilusiones de un par de «perdedores», que pese a todo siguen intentando lograr el sueño de sus vidas.

El inicio de la película es paradójico y demoledor. Grandes estrellas del rock reconocen que Anvil fueron una gran fuente de inspiración para ellos, y cómo todos los grupos que tocaron en el famoso Super Rock Festival de Tokio, en 1984, (Scorpions, Bon Jovi, Whitesnake…) lograron vender millones de discos. Todos menos uno, Anvil.

A través de los dos fundadores de la banda, Steve «Lips» Kudlow, guitarrista y cantante, y Robb Reiner, batería, viviremos todas sus frustraciones, ilusiones y ganas por sacar adelante el sueño de sus vidas.

Sascha Gervasi, guionista de «La terminal» de Steven Spielberg, dirige esta película. Es curiosa también la relación de Sascha con los miembros de Anvil, ya que de joven fue un gran fan y estuvo con ellos acompañándolos de gira. Cuando Sascha se enteró de que Anvil seguían tocando, decidió que debía volver a ponerse en contacto con ellos y contar su historia.

Estructurado de manera magistral, en este documental encontramos entrevistas a músicos de la talla de Lars Ulrich de Metallica, Slash – Ex Guns N´Roses, Lemmy de Motorhead, familiares de Robb y Lips, imágenes de sus primeros años, y sobre todo las peripecias y calamidades que tienen que vivir en su gira Europea.

Una de las mayores virtudes de esta película es su capacidad para traspasar el círculo musical, llegando a cualquier persona que previamente detestaría ver un documental sobre una banda de rock duro.

El lado humano de nuestros protagonistas y su entorno harán que más de un espectador derrame lágrimas por su rostro.

En definitiva, una  película que merece ser vista por la calidad técnica y humana que contiene, y que en muchos casos, suele pasar desapercibida entre tanta superproducción palomitera.

Crítica de «Origen» (Inception)

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Christopher Nolan, uno de los directores más interesantes de los últimos años, vuelve con una película que no deja indiferente. Aclamada por muchos como la nueva obra maestra del siglo XXI, ni mucho menos,  y odiada por otros que la tachan de puro efectismo vacío de contenido. Pues bien, el director de la tan sobrevalorada «El caballero oscuro» hace una combinación de blockbuster y cine de autor en la que sale victorioso a tenor de las críticas recibidas y de la recaudación en taquilla.

Tal es la pasión que está recibiendo «Origen» que en páginas de prestigio como imdb y filmaffinity se encuentra entre las producciones con mayor puntuación.

Nolan, quién sorprendió en el año 2000 a crítica y público con «Memento«, nos presenta una historia bastante curiosa en la que asistimos a un robo, pero ésta vez tiene lugar en el mundo de los sueños.

Leonardo DiCaprio encabeza un reparto de lujo, secundado por Ken Watanabe, Joseph Gordon-Levitt, Marion Cotillard, Ellen Page, Tom Berenger y Michael Caine, entre otros.

La banda sonora corre a cargo de un clásico y sinónimo de calidad como es Hans Zimmer.

Con una factura técnica impecable, «Origen» tiene algunas secuencias muy impactantes como la lucha sin gravedad, la primera inmersión en el subconsciente de Robert Fischer (interpretado por Cillian Murphy), los montajes paralelos con las diferencias temporales o la primera muestra de lo que se puede hacer a la hora de construir los decorados mientras conversan DiCaprio y Page.

Por el contrario, la película tiene algunas fases que se hacen un poco lentas y que pueden sacar al espectador del universo en el que se encuentra. La historia de amor/desamor de DiCaprio no llega a tener la suficiente fuerza que se podría esperar para lograr una gran empatía con él.

De todos modos, otro de los aciertos de Nolan es la elección del final, ya que hace que tras salir de la sala tengas muchas dudas y preguntas. ¿Ha sido todo un sueño? ¿Es real? ¿Qué parte lo ha sido y cual no? ¿Quién está detrás de la misión? La verdad es que hay muchas teorías que dan veracidad a algunos puntos, solamente hace falta echar un ojo a varias páginas de Internet para darse cuenta de lo que hablo. De todos modos, cada uno de los espectadores tiene la decisión final de elegir qué ocurre.

Crítica de «En el nombre del rey»

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El otro día pusieron por televisión esta película dirigida por Uwe Boll, el llamado «nuevo Ed Wood«. Es curioso cómo este director acumula fracasos y bodrios pero al siguiente proyecto tiene más presupuesto para derrocharlo en subproductos que no merecen ni malgastar el tiempo en su visionado.

«En el nombre del rey» es de las peores películas que uno puede ver. Parte de un argumento ya trillado, algo que no es del todo malo, pero su manera de representarlo es lamentable. Para todos los que no lo sepan, la sinopsis es la siguiente: La vida de un hombre (Jason Statham) cambiará para siempre cuando una banda intrusa de Krugs (bestias animales esclavas de un malvado hechicero) arrase a su paso la tranquila localidad de Stonebridge, asesinando a su hijo y secuestrando a su mujer, Solana (Claire Forlani). Movido por el dolor, el pacífico campesino lidera a su mentor Norick (Ron Perlman) y a su cuñado Bastian (Will Sanderson) en busca del ejército Krug para liberar a Solana. El ejército de Krugs está liderado por un mago (Ray Liotta) que pretende derrotar al Rey (Burt Reynolds). He de decir que está basada en el videojuego Dungeon Siege.

Sorprende la cantidad de rostros conocidos que están bajo sus órdenes. Actores como Jason Statham (Transporter), Ron Perlman (Hellboy), Ray Liotta (Uno de los nuestros), Burt Reynolds, Matthew Lillard (Scream) y John Rhys Davies (El señor de los anillos); y Claire Forlani (Conoces a Joe Black), Leelee Sobieski (Deep impact) y Kristanna Loken (Terminator 3) como las intérpretes femeninas.

Pues bien, todo ese elenco de actores no sirve para nada en esta propuesta avinagrada que bebe de «El señor de los anillos«, con escenas casi calcadas y que dan bastante vergüenza ajena. ¿Qué pensarán Peter Jackson o John Rhys Davies? Éste último con más motivo tras haber interpretado a Gimli en la obra maestra de Jackson, y que aquí se presta a hacer de mago. Las comparaciones son odiosas pero necesarias ante la similitud de las dos propuestas. Los orcos o Uruk-hais, aquí llamados Krugs, son infumables, así como la pelea entre magos. Cualquiera que vea la secuencia que comparten Christopher Lee e Ian Mckellen no podrá ni aguantar la mirada ante la versión chorra que aquí nos encontramos, y ojo, que casi podríamos decir que es de lo mejor de la película. Así que imaginaos el resto.

En definitiva, «En el nombre del rey» no merece ni un minuto de nuestro valioso tiempo, y más, habiendo tantas propuestas similares mucho más atractivas que la película que nos ocupa.

Crítica de «Kick Ass»

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De momento puedo decir que nos encontramos ante uno de los estrenos más interesantes de lo que vamos de año. «Kick Ass» se presenta como una nueva película ambientada en el género de superhéroes pero que logra separarse del resto por su atractiva propuesta.

Basada en el comic de Mark Millar y John Romita Jr. El proceso de creación y adaptación fue bastante peculiar, ya que fueron creándose básicamente a la par. Se acababa de publicar la tercera entrega de «Kick Ass» cuando comenzó el rodaje, y cuando se terminó el último plano, la quinta entrega estaba ya a la venta. Así que en parte es normal que haya algunas diferencias entre la película y el comic.

Matthew Vaughn, «Stardust», dirige esta gamberrada que bien podría estar firmada por el propio Quentin Tarantino y que debido a la temática tardó bastante en encontrar distribución.

¿Por qué nadie intenta convertirse en un superhéroe? Con esa premisa arranca la película, así que vemos al típico chico no muy bien adaptado socialmente en el instituto, que un buen día decide «disfrazarse» y probar suerte como justiciero. Pronto descubrirá que no es tan fácil como parece, aunque le saldrán unos buenos compañeros de aventuras.

Aaron Johnson, Christopher Mintz-Plasse (el gran McLovin de «Supersalidos»), Mark Strong y Nicolas Cage copan el reparto principal, aunque la verdadera estrella de la película es Chloë Grace Moretz quién interpreta a Hit Girl. Habrá que apuntar este nombre ya que seguro que a partir de ahora empezaremos a verla en multitud de propuestas y es que su trabajo es excepcional. La principal comparación que podemos hacer es con Natalie Portman y su interpretación en «León (el profesional)».

Otra buena noticia es la «recuperación» de Nicolas Cage, ya que con «Big Papi» vuelve a demostrar que es algo más que el sobrino de Francis Ford Coppola y recupera la senda de buenos trabajos.

«Kick Ass» contiene elementos más que suficientes para hacer las delicias de los aficionados al género, al cine de aventuras y porque no decirlo, a los que les gusta un poco de mala leche. Sin lugar a dudas merece un visionado pese a que no haya hecho grandes recaudaciones en nuestro país. «Kick Ass» se situó en la sexta posición de la taquilla española durante su primer fin de semana.

Crítica de «Legión»

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Con un argumento a priori interesante, el director Scott Steward coescribe junto a Peter Schink esta película, en la que a medida que avanza el metraje nos encontramos con situaciones que hacen lamentar haber escogido esta propuesta.

Dios se ha cansado de la actitud de los hombres y ha perdido la fe en ellos, por lo que decide acabar con los seres humanos. Antaño ya lo hizo con plagas e inundaciones pero esta vez envía a los ángeles. Uno de ellos, el Arcángel Miguel (interpretado por Paul Bettany) decide desobedecerlo e intentará proteger al bebe que cambiará el curso de los acontecimientos y dará esperanza a la humanidad.

Detrás de este argumento, ambientado en una estación de servicio típica de los Estados Unidos, Paul Bettany se encontrará con varios personajes, también muy poco originales, que le intentarán ayudar en su misión.

Entre ellos se encuentran rostros conocidos como Dennis Quaid, Lucas Black y Kate Walsh. Como antagonista principal se encuentra otro actor  se ha hecho muy popular gracias a «Lost», y que podemos verlo también en la nueva versión de «Robin Hood». Se trata de Kevin Durand, interpretando al Arcángel Gabriel, que intentará acabar con la vida de su hermano, Miguel, y de todos cuantos se opongan a la voluntad divina.

A partir de aquí y durante los 100 minutos que ocupa la producción, nos encontraremos momentos que nos recordarán a muchas películas, lo cual hace que todo sea un cóctel bastante agrio.

Curiosamente, «Legión» obtuvo una buena recaudación durante su primer fin de semana en Estados Unidos, logrando casi 20 millones de dólares y el segundo puesto en la taquilla. En nuestras carteleras obtuvo la misma posición, con casi 1 millón de €.

Se comenta que «Legión» formará parte de una trilogía, pero por el bien del cine, esperemos que no sea así.

Crítica de «Invictus»

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Clint Eastwood se ha convertido en uno de los mejores directores que hay en activo. Bajo su firma hemos podido disfrutar de títulos como «Mystic River», «Million dollar baby», «El intercambio» o «Gran Torino», los cuales dan una muestra de la calidad del director de la película que nos ocupa, «Invictus«.

Basada en el libro de John Carlin, «El factor humano», la nueva obra del antaño Sargento de hierro nos narra la historia de Nelson Mandela tras salir de la cárcel y ser nombrado presidente de Sudáfrica. Veremos sus esfuerzos por lograr unir un país roto y cómo aprovechará la celebración de la Copa del Mundo de Rugby para ello.

Morgan Freeman es el encargado de interpretar al Nobel de la paz, mientras que Matt Damon se mete en la piel de François Piennar, el capitán de los Springbocks, el equipo de rugby sudafricano. Juntos lograrán algo impensable, reconciliar dos razas marcadas por el apartheid y ganar la copa.

Tras un arranque de película magistral, Eastwood nos presenta la situación del país el día que Mandela es excarcelado y cómo viven esa situación los dos «bandos».

Mandela decide unir al país a través de su equipo de rugby, tradicionalmente adorado por los ciudadanos blancos y odiados por los de raza negra, que siempre iban con cualquier otra selección que se enfrentase a la suya. Juntos comenzarán a cambiar la percepción de la gente.

Pese a las virtudes del film, «Invictus» no tiene todos los ingredientes necesarios para convertirse en una de las obras maestras de Eastwood. No deja de tener secuencias memorables y ya solamente el hecho de llevar su firma hace que esté muy por encima de la mayoría de películas que se estrenan cada semana, pero no acaba de tener ese plus que se esperaba.

Hay momentos muy típicos y puede que el ámbito deportivo se le haga algo pesado a más de un espectador. El personaje de Mandela está muy bien conseguido aunque al de François Piennar se le podría haber sacado algo más. Merecen llevarse una mención los encargados de la seguridad de Mandela, quienes a lo largo de la película van mostrándonos la realidad y cambio de la sociedad sudafricana, y lo que algo tan «tonto» como un deporte puede llegar a lograr.

En definitiva, una película que merece ser vista por varias razones, las principales son que lleva la firma de Eastwood y que tiene como protagonista un personaje como Nelson Mandela.

Crítica de «La carretera (The Road)»

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Basada en la novela de Cormac McCarthy «La carretera» se presenta como una película bastante interesante, dirigida por el desconocido John Hillcoat («La propuesta») y protagonizada por Viggo Mortensen, Kodi Smith-McPhee y Charlize Theron.

Hace unos años nos encontramos con otra adaptación de McCarthy firmada por los Hermanos Coen,  su título: «No es país para viejos«. En esta ocasión la tarea es de nuevo complicada, y más, por dos motivos principalmente: se trata de la novela ganadora del Premio Pulitzer de 2007 y la temática de la misma. Con estos precedentes no es fácil asumir el reto.

La película nos muestra un mundo post apocalíptico en el que un padre intenta salir adelante con su hijo, sobreviviendo en un entorno en el que escasean tanto los alimentos como la humanidad de la gente, ya que la mayoría se ha decantado por el canibalismo ante la falta de comida.

Sin llegar a saber la causa del desastre, el personaje interpretado por Viggo Mortensen intentará llegar a la costa con su hijo, huyendo de todos los peligros e inculcándole una moral que apenas existe en la sociedad que les rodea, así como las directrices que debe tomar si quiere subsistir.

Aparte de las interpretaciones, uno de los aspectos que más destaca es la fotografía, la cual corre a cargo de Javier Aguirresarobe, quien cada vez está más introducido en Hollywood (Luna nueva, Eclipse).

No obstante, y pese a los puntos a favor, «La carretera» nos deja la sensación de que podríamos haber visto una película mucho más redonda.

Como bien podría haber dicho Rick Blaine: Siempre nos quedará la novela.

Crítica de «Bienvenidos a Zombieland»

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Avalada por el Premio del público en la pasada edición del Festival de Sitges, «Bienvenidos a Zombieland» se presenta como una original y fresca comedia, adscrita al género zombie. Pues bien, tan arriesgada propuesta, capitaneada por el desconocido Ruben Fleischer, sobresale gracias a que no tiene unas elevadas pretensiones. Con un metraje bastante corto, nos ubican en un país repleto de zombies en el que un joven pretende llegar a su pueblo mientras logra sobrevivir siguiendo unas divertidas reglas. En su camino se topará con Tallahassee y con dos hermanas, los cuales formarán un divertido y peculiar equipo.


Woody Harrelson, Jesse Eisenberg, Emma Stone y Abigail Breslin conforman el reparto de la película, aunque todavía falta un actor muy famoso que a modo de cameo y autocrítica, protagoniza uno de los mejores momentos de la película.

«Bienvenidos a Zombieland» posee elementos que la hacen destacar entre el resto de propuestas similares. Un buen ritmo (aunque es cierto que en algún momento baja), un gran punto (las reglas), buenas interpretaciones y un sinfín de muertes que desembocan  en un escenario final de lujo, un parque de atracciones, hacen de «Zombieland» una magnífica propuesta para pasar un rato agradable.

En definitiva, una gran opción para todos los amantes del género y también un buen punto de acercamiento para todos aquellos que tengan curiosidad y no hayan visto demasiadas películas con esta temática.

Crítica de «París»

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El director Cédric Klapisch vuelve con una nueva película coral que se desarrolla en la capital de Francia, París.

A grandes rasgos diré que nos cuenta la historia de un joven al que le diagnostican una enfermedad con alto porcentaje de mortalidad, ante lo cual se apoya en su hermana y comenzará a observar la ciudad (y sus habitantes) con una visión diferente.


Romain Duris y Juliette Binoche interpretan a los dos hermanos protagonistas de la historia, aunque junto a ellos nos encontramos otros rostros conocidos como Mélanie Laurent y Albert Dupontel.

Pese a tener una trama interesante, Cédric Klapisch desaprovecha todo el potencial de la misma, ya que nos ofrece una serie de historias interrelacionadas que quedan desdibujadas y sin profundidad, logrando en el espectador una indiferencia grande respecto a lo que está aconteciendo. Básicamente desarrolla un par, sobre las que incide y en las que se encuentran los mayores aciertos del film pero el resto no son más que meros matices para mostrarnos lo dispar que es la vida.

Sin la magia de películas similares como «París Je t´aime» o la alegría de «Amelie«, el director de «Una casa de locos» no ofrece nada nuevo ni demasiado interesante al espectador. Solamente volver a constatar que Juliette Binoche sigue siendo una gran actriz y que pese a su edad sigue manteniendo todo su atractivo, aunque su personaje esté en un periodo de sequía sentimental debido a que ha superando los cuarenta años.

Las notas de «Après la pluie» de Erik Satie hacen acto de presencia, otorgando la capacidad emotiva que no logran obtener las imágenes por sí solas en determinados momentos.

En definitiva, «París» se presenta como una película fallida que hará las delicias de los espectadores menos exigentes y de los amantes de la «ciudad del amor».

Crítica de «Malditos Bastardos»

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Por fin ha llegado a nuestras pantallas la nueva película de Quentin Tarantino, uno de los directores más influyentes de las últimas décadas.

Ambientada en la segunda guerra mundial, «Malditos bastardos» nos presenta la historia de un grupo de soldados americanos, todos ellos judíos, que aterrizan en Francia con una única misión, acabar con el mayor número posible de nazis.

Curiosamente, los bastardos, encabezados y liderados por el teniente Aldo Raine (Brad Pitt) no son los protagonistas de la historia, sino unos personajes que llevan parte del peso de la historia y a los que se recurre habitualmente, siendo realmente el protagonismo del coronel Hans Landa y del dúo femenino formado por Soshana Dreyfus y Bridget von Hammersmark, quienes planean una gran venganza (cada una por distintos motivos).

Presentada en cinco episodios, Tarantino nos muestra varias historias que conforman esta nueva joya.

El coronel Hans Landa, Christoph Waltz, se erige como la cabeza visible y destacada de la película. Su excepcional interpretación no pasó desapercibida en el Festival de Cannes, donde obtuvo el premio al mejor actor. Construida principalmente sobre unos diálogos mordaces, Landa encarna al «cazajudíos», logrando secuencias memorables como la que abre la película.

Tarantino recurre a sus referencias cinematográficas, principalmente Sergio Leone con una apertura en la que se puede leer: Érase una vez, título habitual en la filmografía del genio italiano y en la mayoría de cuentos, porque no nos olvidemos, «Malditos bastardos» no deja de ser un gran cuento sobre la segunda guerra mundial, y es aquí donde se encuentra otro de los grandes aciertos de la película, su guión, o mejor dicho, su manera de interpretar la historia y los acontecimientos, amén de unos diálogos  sensacionales.

El personaje de Landa me recuerda en cierto modo al de Ted el botones, interpretado por Tim Roth en «Four Rooms«, aunque no es ésta la única revisión de su mundo, ya que no acaban aquí sus autohomenajes. Su fetichismo por los pies, en este caso el derecho de Diane Kruger o su famosa escena de «Reservoir Dogs«, son algunos ejemplos que volveremos a tener aquí.

Todos los amantes de los grandes diálogos tendrán aquí un buffet libre en el que saciar su  hambre, ya que nos encontramos con secuencias de largo minutaje en el que la acción se basa principalmente en la palabra. A ello contribuye también el uso de los diferentes idiomas, siendo éstos protagonistas de algunos momentos realmente graciosos como la presentación del equipo de televisión italiano en el estreno nazi.

No podemos olvidarnos del resto de actores: Mélanie Laurent, Diane Kruger, Eli Roth, Daniel Brühl… y es que también como suele ser habitual en el universo tarantiniano, el reparto es coral, otorgando a cada uno de sus momentos de protagonismo y conformando un reparto perfecto.

La puesta en escena y la música son dos de los elementos que adquieren gran importancia y que obviamente aquí no han quedado huérfanos. El cine también, y es que son constantes las referencias al séptimo arte dentro de la propia historia, ya que gran parte de la misma transcurre en las instalaciones de un cine, regentado por Soshanna y en el que planeará su venganza.

Cabe destacar algunos cameos como los de Mike Myers y Enzo Castellari (director de «Inglorious Bastards – Aquel maldito tren blindado») y las voces de Samuel L. Jackson y Harvey Keitel.

En definitiva, «Malditos bastardos» vuelve a demostrar la capacidad y el talento de Quentin Tarantino, en una película que hará las delicias de sus admiradores, sobre todo de los que disfruten de su vena más literaria, ya que aquí tienen dos horas y media para dejarse llevar y vivir una experiencia única en la Francia ocupada por los nazis.